CAPITULO II

LOS PRIMEROS AÑOS DE ESCUELA
Los primeros años de escuela acudían a recogerme y llegaba a jugar (cual niño normal), hacer tarea junto con mi hermano ya que le gustaba mucho enseñarme; estaba estudiando en el kínder ubicado en Zacatenco. La historia se repetía todos los días.
En este año de preescolar fue cuando aprendí a leer. La profesora nos llamaba uno a uno al escritorio, teníamos que leer una pagina de un libro, mismo que hablaba de alguna historia de cada una de las letras de abecedario.


PRIMARIA
Cuando tenia seis años (1993), ingresé a la primaria, en la cual pertenecí al grupo “A”, con la maestra María de los Ángeles; profesora que adoraba a los niños y nos dedicaba la mayor parte de su tiempo para enseñar y nadie se quedara con cara de ¿qué pasó?...
Recuerdo que en este año aprendí a leer con mas velocidad, además practiqué mucho la ortografía y agreguémosle que entendí las sumas y restas, estas últimas, las odie tanto…

Para cuando entré a segundo de primaria fue una gran emoción, porque me tocó con la misma maestra, que tenía la sonrisa Colgate más hermosa del universo y por si fuera poco, me caía tan bien, pues con frecuencia nos leía o contaba sus cuentos medio divertidos.

Estoy a la izquierda del numero 2.

A mediados de este ciclo, tuve un cambio de escuela, el nuevo centro de estudios se localizaba más cerca de nuestro hogar. En ésta escuela, terminé el segundo año.

Esta foto es en la nueva escuela. Estoy a la derecha de la letra A

Otro año escolar agradable, una nueva escuela, más amiguitos y la maestra Catalina, linda, buena, tierna, paciente y me caía bien.
Con la ayuda de esta maestra aprendí algunos temas sencillos sobre Ciencias Naturales y Ciencias sociales.

El cuarto año creo que fue el peor del universo, una profesora de carácter fuerte, enojona, de edad avanzada, cuyos castigos eran pararnos al lado de la puerta del salón para avergonzarnos.
Tal como era de esperar, los resultados al final del ciclo escolar no fueron los mejores, las calificaciones reflejaban una ineficiencia en mí a comparación de otros años, promedio 7.4, que triste!

El quinto año me tuve a la mejor maestra de primaria que he conocido, muy comprensiva y sabia dar su clase de la mejor manera, en todos los sentidos. Este año fue muy exitoso, había que reponerse del anterior, no?

Al igual cuando entré a sexto año, tuve a la misma maestra, no sabes que gusto me dio.
A finales del mes de diciembre, cumplí con otro de los mandamientos de la ley de Dios, realicé la primera comunión; fue tan padre no tener que haber ido un año seguido todos los sábados, tan solo tres o cuatro horas diario por tres semanas, pero consideremos que el año anterior ya había ido a conocer la doctrina.
Uno de los temas principales de este año escolar, era la sexualidad y lo mejor era que la profesora decía que para la gente era un tema que se le tomaba como tabú; para mi era lo nuevo, lo raro, lo “divertido”.
Recuerdo que no me gustaba nada que tuviera relación con la biología o ciencias naturales, le tome demasiado rencor a las asignaturas, pues la profesora de cuarto año tenia una forma de enseñar un tanto desagradable y creía que así de feo como me lo imaginaba o entendía era en la realidad.
Así mismo, nos preparamos para llenar solicitudes para realizar el examen de ingreso a la secundaria.
Cuando concluyó este ciclo, creí que no habría otra cosa de mejor convivencia que la que estaba teniendo.
En cada evento cultural de primaria salí, fue todo un vicio, me gustaba demasiado, una tradición de la familia jeje. Participe en bailes, poesías, coro, entre otras.
Una experiencia de esta manía de los concursos, fue que en una poesía coral, nos vestimos con una túnica negra y en la cara nos pusieron barro negro. Esto fue para hacer la ilustración de la obra que llevaba por nombre “Sembrando Flores”.

El dia de los niños héroes, sin excepción levanté la mano para participar

Ya ni me acuerdo de cuando fue esta

Recuerdo a todos los compañeros de la primaria con afecto y cariño, aunque a muchos no los he visto desde entonces. Sé de algunos de ellos, sus historias, pero es posible que no sean del todo ciertas, así que espero encontrármelos a todos, aunque sea una vez más a cada uno o la mayoría.

Ya me reconoces no?

SECUNDARIA
A los once años, entré a la secundaria, fue un momento muy bueno saber que si me había quedado en la escuela y turno que yo deseaba.
Creía que no encontraría amigos como los que tenían en primaria, pero poco tiempo después, comprendí que todo es un ciclo, que tenia que conocer a más gente en años posteriores.
Cursando el primer año de secundaria pertenecí al grupo “F”, la mayoría de maestros y prefectos nos decían que éramos el peor grupo, típico grupo de chamaquitos que si no tienen profesor enfrente se la pasan echando relajo, las opciones eran salir al gimnasio, cooperativa o yo me iba a dar la vuelta para desaburrir un poco.
Este ciclo fue padre por el relajo y desmanes, pero aprendí algunas cosas, quizá otras que debí, no lo hice.
Al final los resultados fueron regulares, tuve 8.5 de promedio y fue satisfactorio.

A segundo año de secundaria, entré de doce años y para este proceso ya tenia unas muy buenas amistades con las que me comunicaba hasta hace poco, aunque sea para un saludo, pero no olvido a nadie.
En este ciclo escolar, la clasificación de grupos fueron muy variadas, ya que a los alumnos de mejor promedio y con la mejor conducta, nos ordenaron en un grupo, eran los de “segundo E”; cuando hablabas con alguien y te preguntaba en que grupo ibas y tu respuesta era en el “E”, podrías esperar comentarios como “eres un matado”, “ñoño”, entre otros. Para quienes pertenecíamos a dicho grupo, no nos afectaba, yo sentía que era como un premio que reconocieran el esfuerzo de los alumnos, al contrario en vez de pensar que nos molestaba que nos dijeran dichos comentarios, nos sentíamos mas halagados, exclusivos!

La adolescencia no nos sienta bien a todos

A todos estos alumnos (40, mitad de sexo femenino y mitad masculino) que estaban dentro de este grupo, tenían privilegios, ya que se decía que éramos los de “excelencia”, por eso se nos llevaba de paseo a diversos lugares. En una ocasión nos llevaron a Cuernavaca y visitamos las ruinas de Xochicalco, así como la casa de Cortés.
Cuando salíamos de estos lugares, nos dirigimos a la casa del director de la escuela, mismo que nos recibió con tal afecto, lastima que nuestra estancia no fue tan larga, tan solo cuatro horas.
Este grupo tuvo una característica principal, en el año anterior por los altos puntajes de los alumnos que realizaron su examen de COMIPEMS, la SEP otorgó un premio; el cual fue tener un convenio de comunicación entre México-Gran Bretaña.
Cada alumno tenia a una persona con la cual se podía comunicar, debíamos redactar nuestro e-mail para enviarlo, en este sentido teníamos el apoyo de los profesores de la asignatura.
Pequeño detalle que nos hacia distintos de los demás alumnos. Pero también era difícil, ya que si los maestros ponían alguna actividad para realizarse en clase y los alumnos no lo podíamos hacer por la dificultad, comenzaban comentarios de “pues que no son ustedes los del E?, los mejores…”. Al final en las calificaciones se reflejaba el trabajo de cada uno de nosotros.
Algunos de nosotros por haber formado ese grupo de esa forma y con esas características creíamos que a los demás compañeros de otros grupos los hacían de menos, ya que les decían que eran unos “burros” y cosas así, actitudes del personal docente que en lo personal me molestaban.

Al siguiente grado (tercero) seguían las clasificaciones de “alumnos de excelencia”, por mis buenas calificaciones de segundo y porque ya habían sido mas los alumnos que se habían esforzado por que se les reconociera su trabajo y obtuvieron calificaciones altas, se realizaron ahora no uno, sino dos grupos, en los cuales estábamos inscritos los alumnos de mejor promedio.
Estos eran los del “C” y el “D”, entre estos no había distinciones, a los dos se les reconocía.
Se formó un proyecto que se llamó “Circulo de Excelencia”, en él, se podía inscribir el alumno que quisiera, siempre y cuando fuera de estos dos grupos.
El alumno que quedaba inscrito aquí, tenia que acudir a clases extras los sábados, por ejemplo: clases de francés o algunas otras materias de desarrollo humano.
En este ciclo escolar, conocí más a fondo a varias personas que ya habían estado conmigo en algunos otros años; esto nos ayudó a todos, ya que cuando había algún problema el apoyo era mutuo.
Recuerdo que en este año teníamos una materia que se llamaba Educación Ambiental, la cual si nos gustaba, pero la maestra que impartía esta materia no nos gradaba su forma de trabajo, misma que refería a hacer muchas manualidades, reconozco que esto es muy bueno, pero no de siempre y cada clase; sus manualidades era hacer cajitas, floreros y cosas así.
Nosotros hicimos el intento por hablar con algún coordinador o autoridad que nos pudiera hacer caso e hiciera que la profesora cambiara su forma de trabajo, pero no obtuvimos éxito.
Posteriormente, continuábamos con nuestra inconformidad y se llegó el momento en que los alumnos ya no quisimos hacer sus cositas, realizamos un “paro”, al terminar la clase de taller, nos quedamos de reunir todos los alumnos en el patio central y que nadie se quedara arriba mas que las mochilas; el problema surgió cuando el personal de prefectura nos comenzó a intentar subir al salón, sin éxito por parte de los alumnos. Hasta que desde la dirección por micrófono decían que nos metiéramos a nuestro salón, pero no lo hicimos, hasta que el director salió y dijo que subiría a nuestro salón.
Llego el director, se le hablo a la profesora y todos expresamos nuestras inconformidades, el problema se resolvió por que la profesora ya no hacia sus manualidades y se limitaba a dar su clase como originalmente la debió dar. Lo divertido fue después, que a los demás grupos se les impartía su clase y seguían haciendo sus manualidades y también ellos estaban inconformes.
Después de un tiempo, en una junta para firma de boletas, el director dijo que los alumnos estábamos siendo mandados por alguien para que se hiciera caso a nuestros problemas, ya que nosotros no teníamos capacidad de pensar o razonar actitudes de rebeldía.

En esta etapa de mi vida, se presento la oportunidad de ser “chambelán” de los XV años de una prima. Eso me agradó por que me gustaba bailar. Acudía a los ensayos todos los fines de semana dos o tres horas. El día de la fiesta, hice mi mejor esfuerzo por bailar lo mejor que pude y así creo que me salió.

El primer changalán de la izquierda

Ya para finalizar este año, se comenzaba a llenar solicitudes para el registro de COMIPEMS el cual es un examen único, llene mi solicitud muy pronto, ya que ya sabia que opciones quería. Al poco tiempo me toco llevar mi solicitud de registro, realicé todos los trámites necesarios y me inscribí al examen. Cuando la fecha estaba cerca los nervios me agobiaban, no era nada más que inseguridad…
La sede de aplicación del examen estaba demasiado llena, ver a tantos alumnos que iban a presentar el examen que pensé que no quedaría, pues todo se dificultaba, me sentí la persona más incapaz de resolver un examen. Como no quedaba de otra mas que resolverlo, ya que seria mi futura escuela, pues traté de contestarlo lo mejor que pude, con todo y nervios, no había de otra.
Al concluir llegue a casa y solo pude decir que había estado “difícil” y seguí insistiendo en que no me quedaría. Al día siguiente mis compañeros de salón me comentaban que también había estado un poco difícil, otros decían que fácil y eso creaba mas confusión.
Ya muy cerca la fecha en que concluiría la secundaria me daba mucha emoción y tristeza, ya que sabia que no volvería a ver a mis compañeros, pero empezaría un nuevo ciclo que yo esperaba fuera mejor.

El día de la clausura llego y fue triste el despedirme de los compañeros a los cuales les había tomado afecto durante tres años, doné mi uniforme y me retire a casa, un nuevo camino se empezaba a marcar.

Creo que para todos las etapas mas bellas han sido nuestra infancia y los inicios de la adolescencia, aunque en la infancia somos tan inocentes, que no captamos todo lo que sucede a nuestro alrededor, quizá muchos no supimos diferenciar el bin del mal, inclusive, aun no sabemos. Es hasta la adolescencia cuando empezamos a tener nuestras aventuritas, nuestros actos de rebeldía, las primeras verdaderas dificultades, problemas en casa, que la economía de nuestro hogar no sea la mejor, salud, tristezas por perdida de familiares y muchas más, para mi lo mas bello y hermoso de esta etapa fue, vivir, tener un día de vida más, en el cual me iba a conocer, en el que descubriría quien soy, que me gusta, que quiero de mi vida.

Mi adolescencia fue agradable y feliz, influyó mucho mi familia y amistades, hice y deshice, fue la mejor etapa de mi vida; aunque siempre hay cambios y se llegan a presentar algunos problemas de distinta índole, hubo momentos en los que llegué a pensar si era cierto lo que en varias ocasiones había escuchado “la adolescencia es la mejor etapa de la vida”, esto sucedía cuando llegaba a tener dificultades, pero como dice José Emilio Pacheco en su libro “El principio del placer”, si la adolescencia es la mejor etapa de la vida, que será de las demás, carajo!”.



Tuyo, Dr. aLexx Starks

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