CAPITULO V - DE COLOR DE ROSA

Este capítulo tiene contenido que debió estar incluido en cada uno, por obvias razones está por separado.

En mis años de adolescencia, juventud y ahora a mis 22 años puedo decir que probé un poco de todo; he probado la felicidad y la tristeza, he tenido enojos y alegrías intensas, he llorado y reído como si no hubiera un mañana, pero he sonreído a la vida como jamás pensé que podría hacerlo.

Desde que estaba en la secundaria había niñas que me atraían, niñas que provocaban que mis ojos siguieran su silueta mientras caminaban de una esquina a otra, pude conocer el enamoramiento de un adolescente, el nervio de pedirle a alguien que aceptara ser novios. Recuerdo perfectamente a Viridiana, Mariana, Jazmín, Isayoli, entre otras.
Imaginaba que podría tomarles la mano, caminar a un lado de ella y sentir que me querían… Nunca se formalizó alguna relación con ninguna de estas niñas, creo que fue lo mejor, a todas les tomé un gran afecto y les hablo como a cualquier amistad.

Con el paso de cada etapa escolar conocí a diferentes personas, en el bachilleres todos aseguraban que mi novia era Fernanda, niña simpática, inteligente, ñoña pero jamás de mi gusto o agrado; pero basta de mencionar nombres, mejor hablemos en términos de “esa persona”.

Llegados los 16 años, cuando iba entrando al IPN en mi preparación bachillerato, empezaba a sentir la verdadera atracción, el placer de conocer la vida, de sentir que quería comerme el mundo, tener las 47 mil parejas y reventar mi vida.
Afortunada o desafortunadamente, conocí aquellos placeres de la vida desde años atrás, los cuales me hicieron divertirme cada que lo quería, pero llegaba la edad verdadera de hacerlo.

Las paginas de internet, chat y perfiles, me decían “ven, ven!”, me registraba como si tuviera una pareja segura al registrarme, seguridad de saber que alguien leería mi perfil, vería mis fotos y quizá aceptara contactarme!, pero las sorpresas venían después, cuando nadie me contactaba y tenía la necesidad de hablar de gritar, platicar, salir, conocer y vagar…

Otra puerta, otro ambiente se abría; un ambiente colorido, de aspecto perverso pero atractivo estaba en mi nariz y no quería enfrentarlo. Mil miedos me tenían atado, no quería arriesgarme y que todos descubrieran el mundo en el que me estaba adentrando.

Las personas lo miraban como prohibido, mi entorno no lo conocía, era raro; pero yo quería conocerlo, me gustaba, me atraía y ya era parte de él.

No puedo negar que de aquellos perfiles de intenet salieron algunas personas, puedo contar con una sola mano a las importantes, las que marcaron esa etapa, las puedo mencionar sin temor a equivocarme: Javier, Maribel, Yahir, Eduardo y Nancy.
Cada una de esas personas tiene su historia, Javi: eres lo máximo amigo!, Maribel: siempre me quedé con las ganas de conocerte, Yahir: uf!, Eduardo: quien iba a pensar, no?, Nancy: eres la mejor amiga del universo!.

Podría detallar cada una de las historias que fueron saliendo, las personas que conocí, las personas con las que salí y las perversidades que hice, pero sólo quiero que quede plasmada una historia, nuestra historia de amor.
Aquel recuerdo que quedará en mi mente para toda la vida, con todo el respeto para todas las demás personas del pasado y presente; pero el recuerdo de esa persona jamás nadie lo podrá borrar, ni esa misma persona con todos sus actos, porque todo se encuentra bastante guardadito y en una cajita que esta pulida y perfecta, que tiene polvo y golpes por todo lo que un día me dijo/hizo, pero no está fracturada.

Ayer dije que te odio tanto, ayer deseé que fueras tan infeliz, que la vida te tratara mal, que todo el olvido y soledad fueran tus mejores amigos, pero ya no es sano desearte tanto mal, sobre todo cuando la vida me sonríe, cuando me da una segunda y tercera oportunidad. Cuando me di cuenta que las cosas pasan por algo, cuando abrí los ojos y conocí realmente quien eres, cuando dije “te conozco como la palma de mi mano”, cuando recordé cómo y en dónde te dije por primera vez “te amo”, ahí fue cuando me di cuenta que ya no estás, que la vida te dio una segunda oportunidad y que a mi llegaría más pronto de lo que esperaba. Cuando recordé, nuestra historia…

Una página de internet, un perfil con descripción personal, fotos y gustos personales se distribuía al realizar una búsqueda. Así pasaron meses, quizá un año… cierto día, cuando realizaba una búsqueda por entidad federativa y tras ver varias fotos, descripciones, perfiles, encontré el tuyo y en una foto (misma que me enamoró) tenias cabello rizado y brillaba como una estrella, la mirada mas linda y hermosa que podría existir mi haber, la sonrisa perfecta.

Con un guiño traté de contactarte, con otro me respondiste, aprovechando que teníamos mensajes gratis nos escribimos y tratamos de conocernos. Tu correo electrónico me diste y decías que estabas ingresando a la preparatoria.

Yo volaba, sentía que la persona mas linda, hermosa y coqueta del universo estaba en mi msn.
Yo tratando de conquistarte siempre y tu dándote a desear o agregándole una rayita a mi ego, haciendo sentir que podríamos conocernos.
Cada vez platicábamos un poco más, a veces me desesperabas por tus inquietudes o desesperaciones, admito que llegué a bloquearte del msn, que quise eliminarte, quizá olvidar que estabas ahí.
Pero no podía, cada vez me imaginaba que eras la persona indicada para mi, platicabas de tus amoríos, tus aventuras… y yo las mías, esa complicidad que puede unir a dos personas que se conocen por msn, que se cuentan sus aventuras sin temor.
El tiempo pasaba, los dos crecíamos y pensábamos diferente, tu te adentrabas en un mundo del que yo me sentía pequeño al compararme contigo, tu vida cambiaba, madurabas y te hacías más grande.

Te acuerdas de las frases? “Ayer tuve intimidad con tal persona” y “vendo dulces en la escuela”, jamás podré olvidarlas. Hoy es lindo recordarlo, hasta divertido de imaginarlo.

Pasó mas tiempo, tuvimos nuestros conflictos emocionales cada quien por su lado, pero llegamos al mismo punto del que partimos, en el que nos “confiabamos” nuestros asuntos personales.

Así comenzó la historia, segunda semana de abril de 2007, cuando teníamos 19 y 17 años respectivamente, estabas por cumplir la mayoría de edad, cursabas el último mes de preparatoria, pasabas por una crisis emocional; yo podía aceptar mi derrota en el amor, odiaba tanto que me hubieran engañado, sólo tenía la fe y esperanza de superarlo algún día, de ser feliz una vez más, de sentirme querido y protegido.

Conversación de messeger de cuatro o cinco horas por dos días consecutivos, llamadas telefónicas y mensajes por celular, me hacían dudar si debía o no lanzarme a ti, de confiar que podríamos entrar en nuestras vidas. Viernes 13 de abril de 2007, “podemos intentarlo y ver que pasa”, una frase de ese tipo nos dijimos, nos implicábamos en el juego de conocernos y salir en plan de ligue.

El lunes siguiente, una cita nos esperaba, las 3pm marcaba el reloj y yo estaba parado en la estación del metro General Anaya, con mis ojos rojos como de costumbre y con mis tennis converse con letras blancas, así me reconocerías… fuímos a tu casa, conocí Galerias Coapa, adoraba tu sonrisa, los brackets, tus travesuras e inquietudes, te cargué, caminamos, tu maestro de física nos vió!, te besé, me besaste, nos besábamos! Al siguiente dia ya estabas de tapiz en mi celular, con una sonrisa que me hacía el día feliz cada que la veía, podía sacar mi celular 47 veces, enseñarlo a mis amiguitos y presumirte.

Asi pasaron dos semanas, las más hermosas del universo, en las que te conocía, esperaba que llegara el día de nuestra siguiente salida para poder verte y abrazarte, comerte a besos…, moría de ganas por ser tu novio y tú lo sabias.

El día del niño llegó, con pocos alumnos en la escuela, mis amigos en la explanada y tu entrando con flores en mano! Para mi todo era perfecto… todo era perfecto… para mi.
Para ti, quizá era un novio más, quizá era lo nuevo, quizá una conquista más, no sé que era para ti. Pero desde ese día, ya eramos novios.
Que buen regalo del día del niño no? Tuve el mejor regalo de niño de toda la vida.

Así empezó la relación, con mis berrinches, con tus desmadres, con mis irresponsabilidades, con tus libertades, con mis emociones y tus infidelidades…

El tiempo pasaba más rápido de lo que imaginaba, los días de la semana eran muy cortos para verte, moría de ganas por estar de nuevo a tu lado.
Tuve muchos errores, hice drama por todo, quizá era parte de conocerte y darme cuenta de todo aquello que no me gustaba de ti, pero que ya tenía que tolerar…, agradecí por entenderme, por aguantar mis berrinches.

Aprendí a decir “te amo”, pero aprendí a sentir que realmente te amaba. Aprendí que estarías conmigo porque eras mi felicidad, pero no aprendí como tener la exclusividad, no era yo el único, había otras personas, para quienes seguías con disponibilidad, quizá no tenías el compromiso, porque así me lo dijiste, pero yo si me sentía comprometido.

Festejamos nuestros cumpleaños, ya eras mayor de edad, ya tenías credencial de elector y eras feliz con ello.

Mi cumpleaños, mis amigos, mis primeras salidas, las mentiras en casa y todo lo que seguía ocurriendo.

Festejamos cada mes, la cena en tu casa, el cine, …, llegamos a los 6 meses! Traté de hacerte sentir lo más especial del universo, la persona mas amada del mundo, la más idolatrada por su novio.

La cena sorpresa y romántica, con final feliz…
Las flechas por la facultad, la manta en el jardín de “las ardillas”…
Aprendí que la escuela necesita tiempo, que tenía que ser dedicado, tenía que competir contigo por la mejor calificación! Je je je

Escuché por el teléfono tu conficto emocional que provocaba que me dijeras “te amo”, quizá no sabias si era lo correcto o no, pero ya lo decías.
Entendí que te gustaba la vida social, las parrandas, tus amistades, tu familia, tu novio.

Pero también me daba cuenta que seguías accediendo a otras propuestas, aquel cumple de Christian Lanic, en el que terminaste en la cama con un súper amigo.

Llegó diciembre y con ello, se acercaba la fecha del viaje a Querétaro!, yo creyendo que habíamos superado el problema anterior, que el viaje nos ayudaría a mejorar la relación, a estabilizarnos, a comprendernos…
Conocí a tu mejor amigo, cuando salía de nuestra habitación del hotel para ir por el a la recepción y llevarlo contigo, ahí iniciaría el tour de la noche, la fiesta… Adalberto, un tipo súper chavo, infantil, con esa chispa de niño tonto, pero que me hacía reir, aunque me veía raro. Tus amiguitas del salesiano, el alcohol y la música.

Sin temor a equivocarme, este viaje nos dejó marcados.

La navidad, el año nuevo y el 2008 estaba por llegar.

Todo parecía tan perfecto, quizá algunos roces, algunas discusiones, pero todo estaba bien.

Maldije el momento en el que conocí a esa persona que trato de destruirnos, que inyecto su veneno en mi por varios meses anteriores, para hacer que me molestara, que te cuestionara y que hablaras, pero no lo habíamos permitido. Odié tanto no seguir tus consejos de hacer caso omiso de ello.

Hasta que un día… apareció lo que acabaría con todo!, con todo!...
Las conversaciones en las que me enteraba de todo lo acontecido con Jhonatan y la lista de 6, 7, 8… no recuerdo cuántos más…, no era único, no había una exclusividad entre nosotros, se rompió el encanto que tenía en mi mente de ti. Una llamada me bastó para preguntarte, “es cierto esto… esto… y esto…?” Y con tus palabras estaba la respuesta que quería, “si ale, déjame explicarte”…

Ya no quería saber nada, mis ilusiones estaban rotas; yo no soportaba una infidelidad, odiaba a las personas infieles, maldecía a toda aquella persona que las practicaba.

En mi había furia, coraje, desdicha, odio, llanto, tristeza, debilidad, resentimiento, arrepentimiento, había morbo por conocer todo aquello de lo que eras capaz, pero no quería hablar, necesitaba estar solo, necesitaba olvidarte y borrarte de mi mente por difícil que fuera…

Continuará………………



Tuyo, Dr. aLexx Starks

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